(CL) — Con frecuencia, los padres oyen hablar acerca de la necesidad de que sus hijos consuman una dieta sana y balanceada. Pero ¿y cuando se trata de los padres de esos padres? En la medida que envejecemos, la dieta balanceada sigue cobrando importancia. En el caso de los ancianos, el mantenimiento de una dieta sana es extremadamente importante, pues los mismos van avanzando en sus “años dorados”. A menudo, una dieta saludable implica cambios en la dieta existentes, para hacer frente a las transformaciones en la composición corporal que se experimenta cuando se avanza en edad. Como el cuerpo pierde gradualmente masa ósea y muscular y adquiere grasa cuando se envejece, estos cambios pueden ayudar a la preservación de la salud actual. • La proteína debe formar parte de su dieta. En la medida que envejecemos, las proteínas ganan mayor importancia, pues nos ayudan al mantenimiento de la salud del sistema inmunológico, y evitan la pérdida de masa muscular. Consulte con su médico acerca de las varias formas mediante las cuales puede incorporar proteínas de alta calidad, como pescado, huevos y aves a su dieta. • Asegúrese de que está consumiendo suficientes carbohidratos y fibra. Una dieta con la cantidad idónea de fibra le ayudará a evitar problemas como el estreñimiento. Los carbohidratos son necesarios porque proporcionan una fuente apropiada de energía, algo que necesitan los ancianos para mantener un estilo de vida más activo y menos sedentario. • Siga ingiriendo calcio. Las enfermedades óseas como la osteoporosis pueden ser el resultado de una deficiencia en las reservas de calcio. La mayoría de los ancianos admite que su ingestión de ese vital componente no es el más idóneo. Como la osteoporosis debilita los huesos y los hace más susceptibles a rupturas, el consumo de calcio es esencial para evitar rupturas potencialmente debilitantes. Los ancianos a quienes no les gusta la leche ni otros productos lácteos, pueden considerar un suplemento de calcio, o incorporar regularmente brócoli, una buena fuente de calcio, a su dieta. • Beba suficiente agua. La deshidratación es muy común entre los ancianos, debido a la reducción del contenido general de agua en el organismo. Aunque no tengan sed, los ancianos deben beber agua en cada comida. Con frecuencia, la pérdida de niveles de líquido en el cuerpo puede producir fatiga. La cantidad de agua que debe tomar depende del peso corporal de cada persona, por lo que debe consultar con su médico y seguir al pie de la letra sus recomendaciones. • No renuncie completamente a la grasa. Si bien es importante que los ancianos limiten la ingestión de grasa, la misma sigue siendo una importante fuente de energía, por lo que eliminarla totalmente no es una buena idea. Los productos lácteos con poca grasa y las carnes magras son buenas fuentes de grasa, que también proporciona las vitaminas necesarias para el mantenimiento de la salud. Si su método preferido de preparar los alimentos es freírlos, debe eliminar esta práctica, que sólo conduce a una ingestión excesiva de grasas. La mayoría de estos cambios son manejables, y ayudarán a los ancianos a mantener un estilo de vida saludable mientras envejecen. Sin embargo, es preciso consultar con el médico antes de emprender cualquiera de las modificaciones mencionadas. 








