Cuando un joven solicita consejos con respecto a su carrera potencial, con frecuencia se le dice: “Busca algo que te guste y haz de eso una carrera”. Aunque es un concepto novedoso, no siempre es el consejo más realista o valioso. A propósito de ello, muchos se dan cuenta que el campo ideal no es necesariamente donde les gustaría trabajar. Tal vez por esta razón la persona promedio cambia de empleo de cinco a siete veces en su vida. De acuerdo con el estado del mercado laboral del momento, la decisión de si realmente se debe cambiar de carrera puede ser ardua. Independientemente del mercado que sea, una regla de estricto cumplimiento aconseja no dejar un empleo sin tener otro asegurado, o al menos con la seguridad financiera suficiente como para lo que podría o no ser un período extenso de desempleo. Dicho esto, hay que analizar si es un cambio de carrera lo que necesita o unas vacaciones. Hay ciertas señales de alerta que podrían determinar que es lo segundo y no lo primero. Tristes mañanas de lunes: ¿sus mañanas se han convertido en un período de desencanto? A muy pocas personas les gusta levantarse cuando suena la alarma del reloj, pero si comienza a rechazar ir al trabajo cada mañana, debe considerar un cambio de carrera. Especialmente en el caso de los recién graduados, entrar en un mercado altamente competitivo puede obligarlos a tomar un empleo sólo para pagar las cuentas y comenzar su vida de posgraduado. Sin embargo, en breve se darán cuenta de que el campo que eligieron no es el que pensaban. Si es esa la razón por la cual le deprime levantarse de la cama cada mañana, debe cambiar de carrera. Sin embargo, muchas personas no requieren necesariamente un cambio de ese tipo. Si el trabajo no es lo que le disgusta sino el ambiente (o sea, compañeros de oficina, jefatura, horario, etc.), considere hablar de estos temas con su superior antes de decidirse a buscar otro empleo. La determinación de si sus problemas tienen que ver con la carrera o el ambiente es un primer paso importante a la hora de decidir si debe hacer el cambio. Necesidades de estilo de vida insatisfechas: un empleo le puede ofrecer muchos beneficios, desde un buen salario hasta la oportunidad de viajar. Aunque todos son componentes atractivos, si no tiene el estilo de vida que prefiere, no tendrán sentido alguno. Muchas personas experimentan este problema cuando deciden que es hora de asentarse. Si bien la posibilidad de viajar puede ser una gran oportunidad en la juventud, numerosas personas la consideran menos atractiva en la medida que envejecen y comienzan a pensar en formar una familia. Por tanto, los que trabajan en ventas o asesoría viajan bastante. Sin embargo, esto puede conducir al desgaste y obligarle a posponer sus objetivos individuales como casarse y tener hijos. Si se da cuenta de que su actual empleo es un obstáculo y no un camino al estilo de vida deseado, podría haber llegado la hora de considerar una nueva carrera. Sus sueños no mueren: mucha gente prefiere encaminarse por su cuenta y trabajar para sí. Sin embargo, con frecuencia la realidad dicta lo contrario. Si se encuentra cada vez más inmerso en ese sueño, podría haber llegado el momento de trabajar por cuenta propia. Probablemente muchos amigos y familiares considerarán tal decisión como una locura. Aunque sus opiniones no deben tomarse en cuenta con demasiada seriedad, si es algo que quiere hacer realmente, asegúrese de que no es una crisis de madurez y elabore un plan para que su sueño se convierta en exitosa realidad. Además de afectar negativamente su empleo actual, no aprovechar la oportunidad podría ser algo que lamente por el resto de su vida. 








