Una capa tóxica de contaminación, aunada a la ola de calor que afecta tanto a Honduras como a Guatemala, ha puesto en alerta a ambas naciones.
El índice de calidad del aire (AQI) se mantuvo en la categoría “peligrosa” por encima de los 400, en una escala que contempla un máximo de 500 puntos, unos niveles de contaminación que pueden afectar incluso a gente sana y afectar severamente a personas con enfermedades respiratorias.
La concentración de partículas PM 2.5 en el aire llegó a alcanzar en Tegucigalpa, la capital de Honduras y donde viven 1,5 millones de personas, los 395 microgramos por metro cúbico de aire.
La contaminación ha llevado a las autoridades a cerrar el aeropuerto internacional de Toncontín, de Tegucigalpa, por la falta de visibilidad.
Guatemala también
Mientras tanto, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) reporta una calidad del aire “muy mala” y “extremadamente mala en toda Guatemala”.
“La calidad del aire pude ser considerada condición de emergencia, toda la población tiene probabilidad de ser afectada”, detalla el informe.








